Convenios entre aseguradoras

Convenios entre aseguradoras en accidente de tráfico

Cuando sufrimos un accidente de tráfico no somos conscientes de que existen una serie de convenios entre aseguradoras que no siempre nos benefician.

convenios entre aseguradoras

Antes que nada, es preciso que comprendan algo que es obvio pero que además es verdad: los convenios entre aseguradoras están pensados y redactados para beneficiar a las compañías de seguros, con independencia de que algunos de ellos por extensión puedan resultar beneficiosos para los asegurados.

Por ejemplo, existe lo que se conoce como Convenio de Indemnización Directa Español (por sus siglas, CIDE). Este convenio nació hace un cuarto de siglo, y nos trajo de la mano estos documentos autocopiativos de parte amistoso de accidentes (véase la imagen que encabeza este artículo). Probablemente es uno de los primeros convenios entre aseguradoras, y de los más desconocidos. Para explicar cómo funciona es conveniente entender por qué nació: antes de existir el CIDE, las reclamaciones por daños materiales entre los seguros funcionaban así: el seguro A (el perjudicado) enviaba una carta al seguro B (el culpable) preguntando si aceptaba culpa por el accidente de tráfico. El seguro B contestaba (también por carta, como el resto de comunicaciones que se indicarán) diciendo que sí aceptaban culpa, y que querían peritar el coche. El seguro A contactaba con su agente de seguros, que hacía lo propio con el asegurado, el cual llevaba el coche al taller y dejaba los datos de éste a su agente de seguros, que a su vez los transmitía al seguro A, que enviaba una carta al seguro B con los mismos. Una vez el perito del seguro B peritaba el coche, el seguro B pasaba una copia del peritaje al seguro A para que reparara por dicho importe (bien pagando el cliente, bien su seguro, en función de la póliza). Cuando el seguro A acreditaba que se había pagado al taller por el importe peritado, el seguro B procedía al pago al seguro A, que a su vez se lo reembolsaba al cliente.

El procedimiento, como se ve, era muy complejo (y eso que me he saltado algunos pasos), por lo que requería que los departamentos de las compañías de seguros tuvieran un importante número de empleados en sus departamentos de siniestros a fin de mandar y recibir cartas. Y ahí surgió el germen del rey de los convenios entre aseguradoras. El planteamiento es el siguiente: si sumamos todos los siniestros que a lo largo de un año tienen entre sí los vehículos asegurados en las compañías A y B, nos dará que aproximadamente la culpa es mitad de los asegurados en una y mitad de los asegurados en otra. Así que en lugar de pasarnos la vida mandándonos cartas, cuando la culpa sea del seguro B, ésta pagará lo que se conoce como módulo, que es una cantidad fija de dinero. Lo mismo pero a la inversa si la culpa es del seguro A. Se limitará a pagar el módulo y será la propia compañía del perjudicado la que se encargue de peritar y pagar su vehículo.

Como casi todos los convenios entre aseguradoras, el convenio CIDE conlleva ventajas e inconvenientes para los particulares. Entre las primeras: que el plazo para cobrar por los daños del coche o moto se recortan sustancialmente, y que el cliente no ha de adelantar el importe de la reparación. Por contra, hay desventajas como que de repente mi compañía pasa a ser la contraria (lo cual es especialmente peligroso en casos de siniestro total), o que como al final quien paga mis daños es mi seguro puedo encontrarme que tras dar dos partes con culpa del contrario o me suban la prima o directamente me den de baja de la aseguradora.

 

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